LOS SECRETOS DE LA COENZIMA Q10

La coenzima Q10 (CoQ10), también conocida como ubiquinona, es una molécula liposoluble presente en la mayoría de las membranas mitocondriales de las células eucariotas. Este potente antioxidante es un nutriente parecido a una vitamina que se encuentra incrustado en las membranas mitocondriales de nuestras células. Como parte del proceso de fabricación de energía, la CoQ10 actúa para transferir electrones a través de una serie de reacciones, culminando la síntesis de Trifosfato de adenosina (ATP) en la cadena respiratoria, la molécula de alta energía de la que dependen todas las funciones celulares del cuerpo. Para que nunca nos falte energía en el desarrollo funcional, nuestro cuerpo ha de estar siempre alimentado de CoQ10. Sin embargo, si los niveles de CoQ10 se agotan, la producción de ATP se ve afectada significativamente, lo que puede repercutir en la falta de energía, la fatiga, y muchos otros síntomas de debilidad ligados a la deficiencia de esta coenzima.

Alimentación de la mitocondria: la potencia energética

Hay muchas razones por las que la gente experimenta bajos niveles de energía: por la dieta, el estilo de vida y por diversos tipos de enfermedades. Si siempre has relacionado tus bajos niveles de energía con dormir poco o a tu nivel de estrés, es el momento de que empieces pensar un poco más allá.

La comida nos proporciona el combustible que nos da energía. Sin embargo, muchas veces el cuerpo es ineficiente en la conversión de alimentos en energía, incluso con dietas sanas y nutritivas. De este modo, se deben tomar medidas para poder mejorar el proceso en el que se genera el combustible para llevar a cabo nuestras funciones cotidianas, tanto a nivel celular como molecular.

El primer peldañoes la mitocondria: estructuras minúsculas dentro de las células, conocidas como la "potencia" de la célula debido a su generación de ATP. La función mitocondrial normal es esencial para la producción óptima de energía; de hecho, la disfunción mitocondrial podría conducir a la disminución de la producción de ATP y, consecuentemente, a inducir alteraciones en los órganos con más demanda energética.

¿Por qué complementar tu dieta con la CoQ10?

El cuerpo puede sintetizar la CoQ10, llegando al pico de síntesis alrededor de los 20 años de edad y decayendo a partir de esa etapa. Es por ello que es primordial mantener los niveles adecuados de ubiquinona en nuestro cuerpo, además de tener consciencia de la vital importancia de su función en nuestras células.

Asimismo, cualquier persona con colesterol alto que esté tomando estatinas, tiene dificultad en la fabricación de CoQ10. Esto se debe a que la enzima dirigida por las estatinas es responsable de la producción de colesterol, pero también de la CoQ10. De este modo, las estatinas, al mismo tiempo que reducen el colesterol, pueden causar efectos secundarios asociados con la deficiencia de CoQ10, incluyendo dolor, debilidad muscular y síntomas generales de fatiga.

Los suplementos nutricionales que contienen ubiquinona, como Q77+ COLÁGENO y Q77+ REGENERATOR COMPRIMIDOS ofrecen una manera conveniente y eficaz de aumentar los niveles de CoQ10 y obtener la producción de energía óptima en nuestro cuerpo.

Evidencias científicas

Numerosos estudios han demostrado la decadencia de la coenzima Q10 en el cuerpo con el paso de los años. Como se muestra en la siguiente figura (Kalen A, et al. Lipids 1989; 24: 579), la concentración de CoQ10 en nuestro organismo es inversamente proporcional a la edad.

 

La coenzima Q10 actúa como un agente antioxidante en la piel. Cuando se aplica irradiación UVA, existe un estado excitado, con un gran aumento en el nivel de fotones que se descompone con el tiempo. Este nivel de fotones emitidos es una indicación del estado antioxidante de la piel. Si hay un aumento en los antioxidantes, la excitación es menor y el nivel de fotones emitidos también se reduce.

En un estudio llevado a cabo en la Universidad de Hamburgo (U. Hoppe, J. Bergemanna, W. Diembecka, et al. Coenzyme Q10, a cutaneous antioxidant and energizer, BioFactors 9, 1999, 371–378 IOS Press), se midió la emisión de fotones ultra débiles (UPE) después de la irradiación con UVA en dos grupos de edad: de 18 a 25 años y de 60 a 72 años. El nivel de UPE en la piel se incrementó en el grupo de edad avanzada en aproximadamente un 33%, lo que indica una reducción en el nivel de antioxidantes. Así se demostró que el nivel de antioxidantes en la piel disminuye con la edad.

Del mismo modo, para demostrar que el consumo de la CoQ10 puede actuar como un antioxidante eficaz in vivo, se midió la UPE de 13 voluntarios (edad media 49 ± 6 años). Después de la exposición a irradiación UVA, los voluntarios tratados con CoQ10 tuvieron niveles significativamente más bajos de UPE, lo que demuestra que la CoQ10 es capaz de actuar como un antioxidante in vivo contra los efectos oxidativos de los rayos UVA.

Por otro lado, se ha estudiado el papel de la coenzima Q10 en la bioenergética mitocondrial, sugiriendo su administración para mejorar la capacidad aeróbica y el rendimiento físico. Esta evidencia fue abordada en dos artículos publicados en 2008 (Cooke et al., Effects of acute and 14-day coenzyme Q10 supplementation on exercise performance in both trained and untrained individuals, J Int Soc Sports Nutr, 2008 Mar 4;5;8 y Mizuno et al., Antifatigue effects of coenzyme Q10 during physical fatigue, Nutrition, 2008 Jun; 24(6):616). En el primero se demostró que después de una sola administración de CoQ10, los niveles plasmáticos se correlacionaron significativamente con los niveles musculares de CoQ10, con la mejora del consumo de oxígeno y con la ampliación de la resistencia al agotamiento en la prueba de ejercicio. Tras dos semanas de suplementación con CoQ10, la tendencia positiva en la capacidad energética, se consolidó con un crecimiento significativo en el umbral de resistencia.

En el segundo ensayo, la administración oral de la CoQ10 obtuvo similares resultados y mejoró la sensación subjetiva antifatiga y el rendimiento físico.

Además, resultados de estudios in vitro y preclínicos in vivo sugieren que la coenzima Q10 (CoQ10) dispone de un gran potencial como agente antitumoral, siendo seguro y eficaz para el tratamiento y prevención del cáncer de piel, así como otros tipos de neoplasias malignas. (Guttman C. CoQ10 shows promising anti-tumor activity.Dermatology Times. 2005).

El interés por investigar sus potenciales propiedades anticancerígenas fue en parte estimulado por su gran capacidad para unirse a radicales libres y, en base a estudios epidemiológicos, a que los niveles séricos de esta coenzima se reducen con el envejecimiento y en pacientes con diversos tipos de cáncer.

Las investigaciones llevadas a cabo por la Universidad de Miami centraron los experimentos en varios modelos de actividad de la CoQ10. Los resultados de los estudios de cultivos celulares, realizados en más de 20 líneas de cáncer diferentes (incluyendo melanoma, carcinoma basocelular, sarcoma, cáncer de próstata, cáncer de pulmón y cáncer de mama) mostraron que la CoQ10 induce consistentemente a la apoptosis - o muerte celular programada - de las células malignas.